En el embarazo es habitual notar sensaciones nuevas en el abdomen que pueden generar dudas o incluso preocupación. Las contracciones de Braxton Hicks forman parte de estos cambios y, en la mayoría de los casos, son completamente normales. En esta guía verás qué son las contracciones de Braxton Hicks, cómo identificarlas, cuándo suelen aparecer y cómo diferenciarlas de las contracciones de parto para vivir esta etapa con mayor tranquilidad.
Como matronas especializadas en consulta de gestación en Gran Canaria, acompañamos a muchas mujeres que sienten estas contracciones por primera vez. Sabemos que una de las principales preocupaciones es no saber si lo que estás notando es “normal” o si puede indicar que el parto se acerca. Por eso, nuestro objetivo es ofrecerte información clara, basada en la experiencia clínica y fácil de aplicar en tu día a día.
Qué son las contracciones de Braxton Hicks
Las contracciones de Braxton Hicks son contracciones uterinas irregulares que aparecen durante el embarazo, especialmente a partir del segundo trimestre. Se conocen como “contracciones de práctica” porque el útero se contrae y relaja como preparación para el parto, sin provocar cambios en el cuello uterino.
Es importante entender que no son peligrosas ni indican que el parto haya comenzado. Forman parte del proceso natural de adaptación del cuerpo al embarazo.
Por qué se producen durante el embarazo
El útero es un músculo que, a lo largo del embarazo, va creciendo y adaptándose a los cambios del cuerpo. Estas contracciones son una forma de “entrenamiento”, ayudando a mantener su tono muscular y prepararlo para el momento del parto.
Además, el organismo está en constante cambio durante la gestación: hay variaciones hormonales, aumento del flujo sanguíneo y cambios en la postura. Todo esto puede influir en la aparición de estas contracciones.
Qué función tienen en el cuerpo
Aunque a veces se perciben como una molestia, cumplen varias funciones importantes. Por un lado, favorecen la circulación sanguínea en el útero y la placenta. Por otro, ayudan al cuerpo a familiarizarse con la sensación de contracción, lo que puede facilitar el reconocimiento del trabajo de parto más adelante.
Desde la experiencia en consulta, muchas mujeres nos comentan que, tras entender qué son, dejan de vivirlas con preocupación y pasan a verlas como parte del proceso.
Cómo son las contracciones de Braxton Hicks y qué se siente
Una de las preguntas más frecuentes es cómo saber si lo que estás notando son este tipo de contracciones. La percepción puede variar, pero hay patrones bastante claros.
Cómo reconocer las contracciones de Braxton Hicks
Suelen aparecer de forma puntual, sin un patrón regular. Notarás que el abdomen se endurece durante unos segundos o minutos y luego se relaja completamente. No siguen una secuencia ni aumentan progresivamente.
Dónde se notan y cómo identificarlas
Normalmente se sienten en la parte frontal del abdomen. Al tocar el vientre, notarás que está duro, como si el músculo se contrajera. Después, vuelve a su estado habitual.
A diferencia de las contracciones de parto, no suelen irradiarse hacia la zona lumbar ni generar presión intensa en la pelvis.
Cuánto duran normalmente
La duración suele ser breve, entre 30 segundos y un minuto aproximadamente. En algunos casos pueden repetirse varias veces al día, pero siempre de forma irregular.
Las contracciones de Braxton Hicks duelen o son molestias
En la mayoría de los casos se perciben como una molestia o una sensación de tensión, más que como dolor. Sin embargo, cada embarazo es diferente y hay mujeres que pueden notarlas con mayor intensidad.
Si el dolor es persistente, aumenta con el tiempo o se acompaña de otros síntomas, es importante consultar para descartar que se trate de otro tipo de contracciones.
Cuándo aparecen las contracciones de Braxton Hicks
No todas las mujeres las perciben en el mismo momento del embarazo, y eso también es completamente normal.
En qué semana pueden empezar
Pueden comenzar a aparecer alrededor de la semana 20, aunque muchas mujeres no son conscientes de ellas hasta semanas más avanzadas. En algunos casos, pasan desapercibidas durante gran parte del embarazo.
En qué trimestre son más frecuentes
Son más habituales en el tercer trimestre, cuando el útero está más grande y el cuerpo se prepara para el parto. En esta etapa es más fácil reconocerlas porque la sensación de endurecimiento es más evidente.

Factores que pueden desencadenar las contracciones
En consulta vemos que hay ciertos factores que favorecen su aparición. Identificarlos puede ayudarte a entender mejor tu cuerpo:
- Deshidratación o falta de ingesta de líquidos
- Actividad física intensa o exceso de movimiento
- Permanecer mucho tiempo de pie o sin descansar
- Relaciones sexuales
- Estrés, cansancio o final del día
Muchas veces, simplemente corrigiendo alguno de estos factores, las contracciones disminuyen de forma notable.
Diferencia entre contracciones de Braxton Hicks y contracciones de parto
Esta es, sin duda, una de las dudas más importantes durante el embarazo. Saber diferenciarlas te dará seguridad y evitará desplazamientos innecesarios o preocupaciones.
Frecuencia e intensidad de las contracciones
Las contracciones de Braxton Hicks son irregulares, no siguen un patrón y no aumentan de intensidad. Pueden aparecer y desaparecer sin más.
Por el contrario, las contracciones de parto se vuelven progresivamente más frecuentes, más intensas y más largas. Además, siguen un ritmo cada vez más constante.
Cambios con el reposo o la hidratación
Una forma sencilla de diferenciarlas es observar cómo responden a pequeños cambios. Las contracciones de Braxton Hicks suelen desaparecer al descansar, cambiar de postura o beber agua.
Las contracciones de parto no desaparecen con estas medidas y continúan evolucionando.
A modo de resumen:
| Característica | Braxton Hicks | Contracciones de parto |
| Frecuencia | Irregular | Regular y progresiva |
| Intensidad | Estable | Aumenta con el tiempo |
| Dolor | Leve o moderado | Más intenso |
| Respuesta al reposo | Mejoran o desaparecen | No cambian |
Consejos para aliviar las molestias de las contracciones
Aunque son normales, hay momentos en los que pueden resultar incómodas. La buena noticia es que suelen aliviarse con medidas sencillas.
- Beber agua de forma regular durante el día
- Cambiar de postura si llevas mucho tiempo sentada o de pie
- Tumbarte sobre el lado izquierdo para favorecer la circulación
- Reducir la actividad física si notas el abdomen muy tenso
- Practicar respiración consciente para relajar el cuerpo
Estos pequeños ajustes suelen ser suficientes para que las molestias disminuyan en poco tiempo.
Cuándo consultar con una matrona o profesional sanitario
En la mayoría de los casos, las contracciones de Braxton Hicks no requieren atención médica. Sin embargo, es importante saber identificar cuándo conviene consultar.
Si notas que las contracciones se vuelven regulares, aumentan en intensidad o no desaparecen con el reposo, es recomendable acudir a valoración. También si aparecen acompañadas de otros síntomas como sangrado, pérdida de líquido o dolor intenso.
Desde nuestra experiencia como matronas en Gran Canaria, sabemos que cada embarazo es diferente. Por eso, ante la duda, siempre recomendamos consultar para valorar tu caso de forma individual y darte la tranquilidad que necesitas.

Preguntas frecuentes sobre las contracciones de Braxton Hicks
Cuántas contracciones de Braxton Hicks son normales al día
No existe un número exacto considerado “normal”. Algunas mujeres pueden notar varias al día y otras apenas percibirlas. Lo importante es que sean irregulares y no aumenten en intensidad.
Qué hacer si tienes muchas contracciones de Braxton Hicks
Si notas que aparecen con frecuencia, lo primero es revisar posibles factores desencadenantes como la hidratación o el nivel de actividad. En muchos casos, con descanso y líquidos suficientes disminuyen notablemente.
Si aun así persisten o generan dudas, lo más recomendable es consultar con una matrona para valorar la situación de forma personalizada.
Las contracciones de Braxton Hicks duelen o son molestias
En la mayoría de los casos se perciben como una molestia o presión, más que como dolor. Sin embargo, cada mujer puede experimentarlas de forma diferente. Si el dolor es intenso o persistente, conviene valorarlo con un profesional.