Al acercarse el nacimiento, es habitual preguntarse cómo preparar el cuerpo y qué puedes hacer para cuidar tu periné. El masaje perineal es una de las opciones que puedes valorar durante las últimas semanas del embarazo. Sin embargo, no siempre está claro cuándo empezar, qué debes sentir o cómo puede ayudarte tu pareja.
Esta técnica consiste en aplicar presión y estiramientos suaves en los tejidos de la zona perineal. Puede contribuir a reducir determinados traumatismos durante el parto vaginal, pero no garantiza evitar los desgarros ni una episiotomía.
En Manar Matronas, en Las Palmas de Gran Canaria, encontrarás servicios de preparación al parto y fisioterapia de suelo pélvico para acompañar esta etapa. Consultar tus dudas permite adaptar la preparación a tu situación, sin convertirla en otra obligación del embarazo.
¿Qué es el masaje perineal y qué zona se trabaja?
El periné es la zona situada entre la entrada de la vagina y el ano. Incluye piel y tejidos musculares que se estiran durante el nacimiento vaginal para permitir el paso del bebé.
El masaje perineal prenatal trabaja principalmente la parte inferior de la entrada vaginal y los tejidos próximos mediante movimientos suaves. También puede ayudarte a familiarizarte con las sensaciones de presión y estiramiento.
No necesitas realizarlo perfectamente desde el primer día. Antes de empezar, resulta útil comprender dónde está la zona, cómo colocar las manos y qué sensaciones deberían hacerte parar.
¿Qué beneficios tiene el masaje perineal?
La revisión Cochrane sobre masaje perineal prenatal encontró una reducción de los traumatismos que necesitaban sutura y de las episiotomías, especialmente entre quienes no habían tenido un parto vaginal previo.
Esto permite considerarlo una herramienta de preparación, manteniendo expectativas realistas: disminuir una probabilidad no significa eliminar el riesgo. La evolución del parto depende de diferentes circunstancias, no únicamente de haber realizado el masaje.
Por tanto, si finalmente necesitas puntos, no significa que lo hayas hecho mal. Tampoco debes sentir culpa si decides no practicarlo, te resulta desagradable o no consigues incorporarlo a tu rutina.
¿Cuándo empezar el masaje perineal?
Las recomendaciones suelen situar el inicio alrededor de las semanas 34 o 35 de embarazo. Algunas guías hospitalarias proponen comenzar desde la semana 34, mientras que el Royal College of Obstetricians and Gynaecologists lo plantea desde la 35.
La fecha concreta puede acordarse con tu matrona, especialmente si existen complicaciones durante la gestación o indicaciones particulares de tu equipo obstétrico.
En cuanto a la frecuencia, las pautas también varían: algunas recomiendan tres o cuatro sesiones semanales y otras una práctica diaria. No necesitas compensar los días que faltes aumentando la intensidad.
| Duda habitual | Orientación práctica |
|---|---|
| ¿Cuándo comenzar? | Alrededor de las semanas 34-35, según la orientación profesional. |
| ¿Cuánto tiempo dedicar? | Algunas pautas proponen entre 5 y 10 minutos por sesión. |
| ¿Con qué frecuencia? | Puede plantearse tres o cuatro veces por semana, adaptándolo a tu comodidad. |
| ¿Quién puede hacerlo? | Tú misma o tu pareja, si deseas su ayuda. |
Estas pautas son orientativas; la tolerancia y las circunstancias personales deben guiar la práctica.
Cómo prepararte antes de empezar
Busca un momento sin prisas y un espacio donde tengas intimidad. Una ducha templada previa puede ayudarte a sentirte más cómoda.
Antes del masaje:
- Lava las manos y comprueba que las uñas estén cortas y sin bordes.
- Vacía la vejiga.
- Prepara un espejo si necesitas identificar mejor la zona.
- Utiliza cojines para apoyar la espalda.
- Elige una postura cómoda, como estar semisentada con las rodillas flexionadas y separadas.
La preparación no debería convertirse en un ritual complicado. Lo importante es que puedas acceder a la zona sin forzar la postura y controlar lo que sientes.
¿Qué lubricante utilizar?
Puedes consultar con tu matrona qué producto resulta adecuado. Un lubricante hidrosoluble compatible con el uso vaginal puede facilitar el deslizamiento. Algunas guías también contemplan determinados aceites sin perfume, siempre que no exista alergia o sensibilidad a sus componentes.
Evita aceites esenciales, productos perfumados, aceite de bebé y vaselina. Si aparece irritación, suspende su utilización. No necesitas comprar un producto caro para que la técnica sea útil.

Cómo hacer el masaje perineal paso a paso
Estas indicaciones son una orientación general. Si no identificas bien la zona o tienes dudas sobre la presión, pide que te expliquen la técnica antes de continuar.
1. Coloca los dedos suavemente
Aplica lubricante e introduce los pulgares unos centímetros en la vagina, sin forzar. Si participa tu pareja, puede utilizar los dedos índices.
La presión debe dirigirse hacia la pared inferior de la vagina, en dirección al ano, sin introducir los dedos en este.
2. Aplica una presión progresiva
Presiona suavemente hacia abajo hasta notar un estiramiento tolerable. Respira despacio y evita aumentar la fuerza para conseguir una sensación más intensa.
3. Realiza movimientos en forma de U
Desplaza los dedos lentamente de un lado al otro por la zona inferior de la entrada vaginal, manteniendo una presión suave. El movimiento dibuja una U.
4. Termina sin forzar
Finaliza si aparece dolor o necesitas descansar. Puedes añadir lubricante si notas fricción, pero no debes insistir sobre una zona dolorosa.
¿El masaje perineal tiene que doler?
No debería provocar dolor. Es posible notar tirantez o una sensación de estiramiento poco habitual, especialmente al principio. Sin embargo, no necesitas soportar molestias intensas para obtener beneficios.
Si duele, detén el masaje. Cuando la molestia se repite, consulta para revisar la técnica y valorar su causa. Si la práctica te genera miedo o angustia, también merece atención: puedes decidir no continuar.
Una pregunta útil durante la sesión es: «¿Puedo seguir respirando con tranquilidad o estoy aguantando para terminar?». No se trata de superar una prueba ni de entrenar la capacidad de soportar dolor.
Cómo puede participar tu pareja
La pareja puede ayudar cuando el volumen del abdomen dificulta llegar a la zona, pero su participación siempre debe ser una elección.
Antes de comenzar, acordad palabras sencillas como «menos presión», «más despacio» y «para». La persona embarazada decide en todo momento la intensidad y la duración.
También podéis compartir la preparación sin que la pareja realice el masaje: preparar los cojines, facilitar intimidad o acompañarte a resolver dudas son formas válidas de implicarse. No hace falta que ambos os sintáis cómodos con todas las tareas.

Cuándo evitarlo o consultar antes
No realices masaje perineal si sospechas que has roto la bolsa o tienes una infección vaginal, como candidiasis o herpes. En estas situaciones, contacta con tu equipo sanitario.
Si tienes sangrado, dolor sin explicación o te han indicado evitar la penetración vaginal, consulta antes de empezar. Ante sangrado o pérdida de líquido durante la práctica, interrúmpela y solicita valoración obstétrica.
No utilices el masaje para comprobar por tu cuenta qué está ocurriendo.
Preguntas frecuentes sobre el masaje perineal
¿Sirve si ya he tenido un parto vaginal?
Puede seguir siendo una opción. Algunas investigaciones han encontrado menos dolor perineal después del nacimiento en mujeres con partos vaginales previos. Si tienes una cicatriz que molesta, coméntalo antes de masajearla.
¿Qué pasa si no consigo hacerlo?
Puedes pedir orientación o decidir no practicarlo. Prepararte para el nacimiento también implica conocer tus opciones, expresar tus preferencias y contar con acompañamiento.
¿El masaje evita siempre la episiotomía?
No. Puede reducir su probabilidad, pero no permite garantizar cómo evolucionará un parto concreto. La evidencia debe servir para decidir con información, no para prometer resultados.
Preparar el parto con información y acompañamiento
El masaje perineal puede formar parte de tu preparación cuando resulta adecuado y te sientes cómoda. La prioridad es conocer la técnica, respetar tus sensaciones y preguntar cuando algo no encaja.
En Manar Matronas puedes consultar sobre la preparación al parto y el cuidado del suelo pélvico. Acudir con tus preguntas —y con tu pareja, si lo deseas— permite abordar esta etapa desde tus necesidades, sin exigencias ni expectativas imposibles.